LA CURVA BELL: EXPLICACIONES DE PORQUE LOS NEGROS ESTÁN MUCHO MENOS DOTADOS INTELECTUALMENTE QUE LOS BLANCOS.

 

 

 

Esta es otra de las grandes mentiras. Es la Momia de Hatshetshut. LA GRAN MUJER FARAÓN. TENÍA EL PELO NEGRO ¡NO!, SE VE QUE ERA RUBIO EN LA CALAVERA. ¿ERA EL CRANEO NEGRO?. NO , EL CRÁNEO ERA DE UNA BLANCA CAUCÁSICA COMO TODOS LOS REYES Y REINAS EGIPCIOS. ¡POR ESO SE CASABAN ENTRE HERMANOS! PARA CONSERVAR SU GENÉTICA ESPECIAL BLANCA DE LA REALEZA EGIPCIA. ¡YA ESTÁ BIEN DE MENTIRAS SOBRE LAS GRANDES CIVILIZACIONES NEGRAS!. NO HUBO NI UNA.

El muy inteligente libro de Murray y Herrnstein, despreciado por las heces globalistas, mundialistas y comunistas que nos gobiernan y nos dirigen el pensamiento,  marca el retorno del coeficiente intelectual como mayor variable explicativa de la desigualdad social.  Da total  crédito a las mediciones de coeficiente intelectual a través de tests, reintroducirlas en el análisis sociológico, y descubrir su relación con los principales
indicadores sociales en Estados Unidos. Claro que no se limita al diagnóstico, sino que
de la investigación se desprende unos resultados de política criminal y de eliminación de subvenciones que molestan a toda la morralla comunista que nos asquea y que vive de nosotros. No es casual queCharles Murray forme parte de la generación de politólogos y sociólogosnorteamericanos,  que todavía mantienen viva la llama racional en la Antropología y no la basura que se ha convertido de Antropología social movida por toda la canalla de izquierdas que quiere engañar a la población con sus mentiras absolutas.
.Murray fue uno de los pilares de la vuelta a la inteligencia racional , parecía que el pensamiento de derecha podía sentirse satisfecho por los logros alcanzados. Pero Murray volvió, esta vez de la mano del coeficiente intelectual, para dar un nuevo fundamento natural a la desigualdad derivada de la naturaleza y de los hechos.

Los autores dedican la introducción a establecer el axioma central que guía el libro: defender la existencia del concepto de inteligencia o habilidad cognitiva y la validez de los tests para medirla y cuantificarla. Definen la inteligencia como la capacidad de inferir y aplicar relaciones tomadas de la experiencia y la capacidad de una persona para el trabajo mental complejo, y como la puntuación racional obtenido en un conjunto específico de preguntas, habitualmente llamado COEFICIENTE INTELECTUAL (CI). Esta forma matemática basada en estadísticas y fundamentada en test racionales y fácilmente medibles es lo que da credibilidad a estas razonamientos. Frente a la mentira absoluta de las múltiples inteligencias de los seres humanos que son iguales de mentira que los géneros humanos, los autores definen de manera matemática la única inteligencia que se puede medir: La inteligencia racional.

  Según los autores, la larga tradición de investigación científica sobre la inteligencia y su medición fue abandonada casi totalmente a partir de la década del 60. Este abandono fue forzado por la ONU, el marxismo sociológico, los comunismos de tercera generación y toda la demás hez de izquierdas.

Entre los polos “ambiente” y “herencia” que determinan la inteligencia, la balanza se inclinó totalmente al primero y se volvió políticamente incorrecto recurrir a la habilidad cognitiva y mucho más citar sus fundamentos genéticos. Sin ningún fundamento racional se determino por los que ordenan nuestro pensamiento que “el medio ambiente” era todo lo que determinaba que un blanco fuera un ser inteligente y que muchos negros estuvieran muy lejos de una definición de racionalidad. Es decir, que si un negro se ponía en una familia de blancos inmediatamente sería más listo que sus padres y sería el primero en la mejor universidad. Como esto nunca fue verdad ni se pudo demostrar experimentalmente se pasó seguidamente a indicar que existían pocos estudios, que los negros de 2 metros de ancho por dos metros de alto estaban mal alimentados, que las familias negras estaban desestructuradas, que los negros vivían en el campo, que los negros tenían otros tipos de inteligencia como era la inteligencia arborícora lo que les hacía trepar mejor por un árbol o la inteligencia de las carreras lo que les hacía correr mejor a algunos negros. Todo, mentira, tras mentira, en aras de evitar la verdad pura y simple, que los negros han sido, son y serán mucho más torpes que los blancos en inteligencia racional, porque sus genes han evolucionado hacia una forma de vida menos inteligente y a vivir de frutas y granos y estar en los árboles y no enfrentarse a grandes animales, buscar utensilios para derrotar a los animales y buscar cada vez más la respuesta inteligente. No se quiere decir la verdad: Que los negros están en una evolución hacia otra especie humana que, con el tiempo, no será viable como especia con los blancos y no podrán existir frutos de la concepción entre negros y blancos.

Estos autores se atreven a decir de una vez por todas la única verdad y es que el desprestigio del CI no se basó  en verdadera evidencia empírica sino en desacreditación política. Que toda la ocultación de los resultados de los Coeficientes de Inteligencia era debido a que el sionismo internacional que quería utilizar el plan kalergi para destruir a la raza blanca, quería ocultarnos la verdad de los resultados de mezclar negros con blancos con una bajada de casi 10 puntos de C.I. de todas las grandes Naciones del mundo, las cuales se convertirian en naciones como Liberia, Nigeria, Negricia, Bruticia y besticia entre otras.

Murray y Herrnstein se embarcan entonces en la tarea de recuperar esa vieja tradición perdida del estudio de los C.I. estudios que tanto odian todos los especímenes de izquierdas, quizás porque este estudio produzca algún día el resultado de considerar a todos estos tipejos como subhumanos. ellos, tiene un valor empírico inestimable. La conclusión son seis premisas que dan comienzo a la investigación

1. Existe un factor general de habilidad cognitiva en el cual los humanos difieren.
2. Todos los tests estandarizados de aptitud académica miden este factor general en
cierto grado, pero los tests de CI diseñados expresamente para ese propósito lo
miden con mayor exactitud. Esta realidad se comprueba con la experiencia.
3. Las puntuaciones de CI encajan en términos generales con aquello que la gente llama
inteligencia en el lenguaje ordinario.
4. Las puntuaciones de CI son estables,  y son así durante la mayor parte de la vida de una persona incluso hasta la vejez.

5. Los tests de CI no están sesgados contra ningún grupo social, económico, étnico o racial ni pueden estarlo puesto que se basan en datos extraídos de series sin conocimiento del tipo o subgrupo social al que pertenecen lso test que se están puntuando.
6. La habilidad cognitiva es sustancialmente hereditaria, no menos de un 40% y no
más de un 80%.

La hediondez mundial no podía aceptar la verdad, porque nunca la puede aceptar y desde hace 23 años han intentado insultar, agredir, ocultar y hacer desaparecer la verdad de todos los sitios para que los blancos no supieran que son mucho más inteligentes que los negros y supieran las desventajas de tener productos con negros que serían muchísimo más estúpidos que ellos.

Estas premisas son axiomas derivados de la experiencia y todo ataque a los mismos se tiene que enredar en grandes mentiras para atacarlos. No hay forma de atacar las verdades de la curva Bell.

Es la conocida campana de Gauss (llamada también curva normal)que indica, en este caso, la distribución estadística de la inteligencia en la sociedad. Lamayoría de las personas se sitúan no muy lejos de la media de inteligencia, formando la cúpula de la campana, mientras una pequeña parte se ubica en los extremos o colas de la campana. Estos últimos son los dos grupos más importantes del análisis del libro: el reducido grupo de habilidad cognitiva extraordinariamente baja, y el estrecho sector de los brillantes y sobresalientes, que los autores llamarán luego “ elite cognitiva”. Las más de ochocientas páginas del libro se dividen en cuatro partes: la primera de ellas se dedica al extremo superior de la curva, la segunda al extremo inferior, la tercera hace referencia especialmente a las diferencias de inteligencia entre grupos étnicos, y finalmente la cuarta recopila las recetas de mejora socioeconómica  que se proponen de acuerdo al diagnóstico.
A mediados del siglo XX, el ingreso a las instituciones universitarias norteamericanas aumentó explosivamente. Este cambio cuantitativo encarnó también un cambio cualitativo: la democratización de la educación superior generó que la aptitud
académica se convirtiera en el criterio de selección, barriéndose progresivamente la
condición de clase comunista que aseguraba las posibilidades de instrucción universitaria. Esa aptitud académica es medida con tests de ingreso que representarían con fidelidad la habilidad cognitiva. De modo que el ingreso a las universidades está determinado en gran medida por la inteligencia. Quienes ingresan en la universidad poseen altos coeficientes de inteligencia, y más aún quienes asisten al puñado de universidades top que estrechan sus requerimientos de habilidad cognitiva. En estas universidades se concentra una elite cognitiva, una nueva clase definida por sus atributos de inteligenciamás que por su condición socioeconómica o la de sus padres.

La crítica de fondo de estos miserables comunistas es decir que no está bien que los más inteligentes dirijan a la sociedad, sino que tienen que ser los más estúpidos siempre que sean del po Comunista. Para esta basura nada vale el trabajo, el esfuerzo, la inteligencia ni la educación, sino que la sociedad tiene que ser dirigida por los más bestias al servicio del PC. y el PC al servicio del Sionismo. Esta sociedad es la que estamos teniendo en Europa y USA gracias a que las verdades son escondidas al pueblo.

El mundo del trabajo no hace más que acentuar la estratificación cognitiva que producen las universidades. La especialización y el desarrollo tecnológico aumentó los  requerimientos de inteligencia para el empleo y aumentó las plazas de ocupaciones con
alto coeficiente de inteligencia. La tendencia desde mitad del siglo XX es a la concentración de quienes componen el extremo superior de la curva en las ocupaciones
más complejas. Conviene recordar aquí una de las premisas sobre la constancia de los
puntajes de CI a lo largo de la vida: el nivel de instrucción no aumenta la inteligencia;
por el contrario, es la habilidad cognitiva –que se supone en gran medida innata– la que
aumenta las posibilidades de una buena educación. De este modo, los trabajos
complejos, que requieren altos estándares educativos, acentúan la estratificación
cognitiva.

Esto no es todo, porque el CI tiene además una influencia fundamental en la productividad y eficiencia de los trabajadores de cualquier tipo y status. La performance
en el trabajo no responde ni al nivel educativo alcanzado ni a la experiencia laboral: aún
después de muchos años en el mismo trabajo, la productividad es mayor en lostrabajadores de mayor CI. Murray y Herrnstein despotrican contra la decisión de la
Corte Suprema de 1971 que prohibió el uso de estos tests para la selección laboral por
estar sesgados contra ciertos grupos sociales. Las evaluaciones de habilidades laborales
específicas que están permitidas no son, para ellos, tan predictivas como los tests que
miden la inteligencia como factor general. Pero deshacerse de los tests no hace que la
inteligencia desaparezca. Conclusión: no utilizar tests para la selección laboral genera una reducción general en la productividad de la economía norteamericana, y una pérdida de utilidades formidable, que los autores se ocupan de cuantificar.

Finalmente, en el último tramo de la parte dedicada a la parte alta, se consolida el argumento. Todos aquellos que han sido dotados de inteligencia están aislándose de los demás, tanto de los que tienen débil habilidad cognitiva como de los “ normales” que ocupan la parte central de la curva. En los lugares de trabajo, los brillantes casi no comparten el espacio físico con el resto. Los lugares de residencia son cada vez más diferentes, de modo que, la CLASE INTELIGENTE tiene un espacio decididamente propio, como clase social, sin ninguna intromisión del resto. Y esta tendencia se acentúaprogresivamente.

Como se puede ver en la crítica que hacen los comunistas e izquierdistas, en el fondo quieren que la diferente inteligencia pase a ser como una lucha de clases, como si el ser alto o bajo, rubio o moreno pudiera ser parte de la miserable lucha de clases de estos marxistas asesinos que han destruido el mundo desde hace un siglo. Han hecho que hay que eliminar al inteligente y todos los programas de televisión mundiales han evolucionado en los concursos hacia la basura. Ahora se hacen concursos de cantamañanas, de friechorradas, de cose camisas que lo pueden hacer todos los tontos o más tontos, pero no se atreven a presentar un programa de inteligencia donde aparezcan las personas más brillantes, primero porque los izquierdistas odian lo brillante ya que viven en la hediondez intelectual y segundo porque la mayor parte de la sociedad podría interesarse en ser mejor, más inteligente, estudiar y eso, a estos seguidores de los sionsitas no les interesa. Nos quieren brutos y cuanto más mejor.

Ha de dejar de aceptarse LA GRAN MENTIRA BASADA EN MENTIRA DE  que la inteligencia posee un componente ambiental y un componente hereditario, la democratización de las oportunidades sociales que alcanzó la sociedad norteamericana atenúa la importancia del componente social a favor de las determinaciones genéticas de la inteligencia. Hay casi nada de componente ambiental, cada vez más, los genes determinan éxito y fracaso. Este proceso se acentúa también porque los matrimonios se realizan casi exclusivamente entre personas con CI de nivel parecido, lo que contribuye a reproducir las diferencias con mayor claridad en las próximas generaciones.

La segunda parte es troncal y fundamental en la presentación de Murray y
Herrnstein. Como sería un gran bien conocerlo a toda la sociedad la hediondez de la izquierda dirigida por la élite sionista no quiere que lo sepamos. La idea central es que la baja inteligencia está fuertemente correlacionada con todos los atributos   negativos” de la sociedad. El esquema para todos los casos es el mismo: la probabilidad de tener “ problemas sociales” varía más con el CI que con cualquier otra variable, incluso la situación socioeconómica familiar. Los temas analizados son: pobreza; escolaridad y abandono escolar; desempleo, vagancia e incapacidad laboral; matrimonio, divorcio y maternidad extramatrimonial; dependencia de subsidios estatales (welfare); paternidad y educación de los hijos; delincuencia; civilidad y ciudadanía.

Así, por ejemplo, la probabilidad de que una persona sea pobre, o no alcance un
título universitario, o tenga hijos extramatrimoniales, depende más de su nivel de CI que de la situación socioeconómica de sus padres. No es que esta última variable no tenga ninguna relación, sólo que pesa menos, y además ella misma está afectada por el CI de los padres. “ Si uno tuviera que elegir entre nacer inteligente o rico, indudablemente la respuesta sería inteligente”. Esta idea es muy importante. Es la idea de la meritocracia y de que todo ser humano no tenga las ventajas derivadas de la posición social de sus padres, sino la debida exclusivamente a su inteligencia, esfuerzo, trabajo y virtud. Eso les molesta mucho al rojerio mundual que siempre ha estado formado por los deficientes en el trabajo, la moral, el esfuerzo, la inteligencia, la bondad, ser patriotas, etc. etc. Ser negativo es lo mismo que ser comunista y está fuertemente correlacionado con el C.I. salvo en los que les mandan que son inteligentes y ven esta forma de engañar a las masas una manera de medrar en la sociedad.

Con respecto al delito, siguiendo la línea de recuperación de realidades y verdades intelectuales anteriores a la década del 60, los autores desestiman toda la producción
teórica desde el funcionalismo en adelante, en favor de la más verdadera tradición positivista: encontrar en el desviado la combinación de causas que lo llevan a delinquir, encabezadas obviamente por el coeficiente intelectual. La media de CI de los sentenciados a prisión es sustancialmente menor que los que no tuvieron contacto con el sistema penal.

Esta gran verdad la podemos aplicar en España. Que nos parece el asesino de la catana, o el de Galicia (El conejo) o el arriopero, u otros muchos que destacan por su brutalidad y sus tendencias primarias y su baja inteligencia. No es que no tengan estudios y por eso son torpes, es que son torpes y por eso no tienen estudios. A sensu contrario vemos como “El Lute” que no tuvo otras oportunidades hasta que entró en la cárcel, luego sacó su carrera de derecho y se hizo un hombre normal,  tan normal y tan honrado que le atacaron, como a todos los buenos y honrados, por mentirosas denuncias de violencia de género. Si nos movemos por una cárcel española, veremos una absoluta correlación entre los más brutos y más salvajes y los asesinatos más crueles. No hay solución de que existe una relación peligrosa entre tontos, brutos y delincuentes.

Como no puede ser de otra manera,  los  autores logran medir “ civilidad y ciudadanía” en relación con el CI. Los niños más brillantes de cualquier sector social son los que con mayor rapidez aprenden sobre política y funcionamiento del gobierno. Por otra parte, la disposición a votar responde más al nivel de instrucción (variable aproximada a la inteligencia) que a la situaciónsocioeconómica. Finalmente, la civilidad se mide a través de un llamativo “ Índice deValores de Clase Media”, construido ad hoc, que además tiene una espectacular correlación con el CI.

Como todo esto es tan doloroso para la siniestra mundial, que siempre apoya los valores de la bestialidad y de la degeneración, tiene que ser escondido. Si ustedes quieren saber más les dejaré un enlace hacía el libro escrito en inglés de casi 900 páginas de brillante y bien desarrollado estudio. Este estudio es solo para inteligentes, por lo que se aconseja a los izquierdosos que no lo lean y se pongan a criticarlo desde ya que es lo único que saben hacer.

A continuación es tratado el tema de las diferencias en la distribución de inteligencia de los distintos grupos étnicos. Esta ha sido la cuestión que más han escondido las izquierdas y todos los globoludos . Los autores derivan de grandísimo número de test que el CI  varia entre los distintos grupos, de la misma forma en que varían los rasgos físicos; aclaran que  no es racismo si está fundado empíricamente. Es evidente que sabían que al decir la verdad de que los negros eran mucho más torpes que los blancos iba a ser gritada en las calles. Los brutos temen ser descubiertos. Si el hecho fuese mentira, los negros lo hubieran demostrado siendo los mejores en la sociedad, pero como no lo pueden ser porque tienen un IQ más bajo, se tienen que dedicar a morder igual que el anterior grupo de los delincuentes. Cuando falla la inteligencia hay que atacar con los genitales o con los puños.

Se redescubrió el evidente hallazgo de la menor media de CI en negros y
latinos en relación con blancos y asiáticos, pero no un poco, sino casi un 20% menos o más en algunos casos. Luego se planteó, como todo libro serio, la relación entre esas diferencias y otras variables sociales. Las supuestas desigualdades de oportunidades sociales entre grupos étnicos no existen en la realidad, sino que son expresiones del éxito y fracaso personal en relación con la habilidad cognitiva. Si los negros y latinos tienen una media de inteligencia menor que los blancos, es esperable que los indicadores sociales los encuentren en peor situación.

Con esta perspectiva, Herrnstein y Murray realizan el mismo procedimiento para todas las variables: la probabilidad de, por ejemplo, obtener un título universitario, es mucho
menor para un latino o un negro que para un blanco, dentro de un rango de edad. Pero si
se controla esta relación por CI, se obtiene un resultado diferente: la probabilidad de
obtener un título universitario es igual entre etnias, o aún mayor para los negros, si se
trata de personas dentro de un rango fijo de CI. Las chances de éxito social dependen de
la habilidad cognitiva, que explica los distintos resultados, y no de desventajas
ocasionadas por la discriminación racial. Nuevamente, se quito de los análisis la gran mentira del componente sociológico (que no es inteligencia) y de la (inteligencia emocional (que no es inteligencia sino emociones) , concluyendo en una verdadera “ ciencia lógica y racional y no la basura que es la Antropología social. Así la antropología física está regida por la inteligencia, que explica todas las desigualdades. Menos mal que alguien se ha atrevido alguna vez a demostrar la verdad que todos sabemos: que los blancos se bajan del autobús y los negros ya sabemos de donde se bajan.

Murray y Herrnstein cierran su diagnóstico primero con una “ Demografía de la Inteligencia” y luego estudiando la distribución de los problemas sociales en las distintas clases cognitivas. Dada la fecundidad comparativamente más alta en el extremo inferior de la curva, es esperable que en el futuro la media de la inteligencia en Estados Unidos , Inglasterra y España tienda a disminuir (aquí además por el componente moro). Esta tendencia se ve reforzada por la inmigración extranjera: los “ nuevos inmigrantes”, en lugar de aportar al crecimiento de la inteligencia como hicieron los inmigrantes europeos occidentales de comienzos del siglo XX, tienden a empeorar el perfil de inteligencia nacional, por su menor calificación y habilidad cognitiva.

Por último, los autores cierran esta parte destacando el modo enque los “ problemas sociales” a los que el Estado quiere dar solución se concentran inexorablemente en las personas que ocupan el primer decil de la distribución de inteligencia nacional: “ [Algunas de esas personas] están frecuentemente cerca de la definición de retardo mental. Cuando la nación busca reducir el desempleo o la tasa de delincuencia, o promover que las madres subsidiadas consigan empleo, las soluciones deben ajustarse a su efectividad sobre la gente más propensa a exhibir esos problemas: los menos inteligentes.”. Que están relacionados en USA y en España con los inmigrantes y con los votantes de izquierda extrema. Es evidente que cualqueir subvención a este grupo solo hará que aumente su número y sus problemas, por lo que se deben buscar soluciones que incrementen el IQ y no que lo disminuyan.

El primer eje de la propuesta de política social de Murray y Herrnstein es el
incremento de la habilidad cognitiva. Concentran su argumentación en negar la
posibilidad de intervención externa efectiva para aumentar la inteligencia. Algunos de
los avances posibles, como el mejoramiento de la nutrición y de la educación, ya fueron
logrados en Estados Unidos, y es muy poco lo que podría ganarse destinando recursos a
esas áreas. Sostienen además que todos los esfuerzos a través de programas especiales
de atención a niños “ problemáticos” tuvieron poco éxito teniendo en cuenta sus
extraordinarios presupuestos. Sin embargo, dejan una sola puerta abierta en este sentido: el cambio total de ambiente desde el nacimiento. Se refieren a la promoción de la adopción al nacimiento de hijos de padres con bajos CI, especialmente los de madres
solteras, por parte de familias inteligentes.

El segundo eje está puesto en la educación: según Murray y Herrnstein, Estados
Unidos se olvida de sus alumnos brillantes. El deterioro de la educación en los últimos
40 años se origina, para los autores, en que los recursos se orientaron a los niños con
desventajas y problemas de aprendizaje. Esto ocasionó una nivelación “ hacia abajo” de
la educación norteamericana, en la que los superdotados tienden a embrutecerse en
lugar de desplegar su potencial. Aceptando que “ en un sistema de educación universal,
muchos estudiantes no alcanzan el nivel de educación que muchos ven como básico”
se debe comenzar a priorizar a los brillantes. “ La mayoría de los estudiantes brillantes
crecerán de cualquier modo segregados del resto. Asistirán de cualquier modo a escuelas de elite, harán de cualquier modo carreras exitosas, y de cualquier modo liderarán las instituciones de este país. En consecuencia, la nación debe hacer lo imposible para hacerlos tan sabios como se pueda”. Y si esto implica que solo hay dinero para ellos pues que le vamos a hacer porque son los que más van a devolver a la sociedad.

El tercer eje es un feroz ataque contra “la subvención al enengrecimietno social”. Esta política social, nacida en la década del 60 a raíz de la movilización de la comunidad negra y que se orienta a garantizar la equidad racial en las instituciones. Es decir a que los peores y mejos trabajadores se lleven todas las subvenciones en contra de los más trabajadores y brillantes, había sobrevivido a la restauración conservadora de Reagan. Pero Murray se propone derrumbarla definitivamente. De hecho, la diferencia de inteligencia entre grupos étnicos es irrelevante para el argumento central de los autores: ellos buscan explicar la desigualdad social a través de las diferencias en la inteligencia.

Según su perspectiva, las minorías, en especial los negros Y moros , están gozando de una discriminación positiva en la educación y en el trabajo. Al fijar, por ejemplo, las proporciones de ingresantes de grupos minoritarios en las universidades, los negros con
CI más bajo que lo requerido ingresan al estudio, en desmedro de blancos que lo merecen mucho más por sus mayores habilidades cognitivas. Con respecto al empleo,
sostienen que los negros están sobrerrepresentados en las ocupaciones complejas.

Muray propone dejar que las capacidades individuales se pongan en juego. No hacerlo implicaría promover precisamente el racismo al generar un estado de cosas fuera del juego natural de las capacidades humanas: el único modo de eliminar el racismo es deshacerse de toda consideración racial que privilegie a un tonto por su desventaja social más que a blanco por su capacidad cognitiva. Proclaman: “ Nada en la naturaleza o el conocimiento dice que todos los grupos deban ser igualmente exitosos en todos los órdenes de la vida. Esto podría ser “ injusto” en el mismo sentido en que la vida es injusta sin que esto signifique que los seres humanos sean tratados injustamente”.

Finalmente establecen algunas ideas obligatorias como que los padres que tengan hijos sin poder alimentarlos sean sancionados legalmente y que se pes proporcione muchos anticonceptivos a todos los que no puedan alimentar a un número superior de hijos según el viejo axioma de que ” a todo tonto le gusta la m … ” hay que dejarle entretenido en esas cosas, pero sin que el ser tan libidinoso ponga en peligro la salud de la sociedad.

 

Hay mucho más y muy interesante, pero les dejo el enlace

https://lesacreduprintemps19.files.wordpress.com/2012/11/the-bell-curve.pdf

 

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