Podría Apocalipsis VII.12 y siguientes decirnos que nos va a caer encima un gran meteorito. Porque todo casa con esa posibilidad y en los 2000 últimos años han existido avisos.

Resultado de imagen de shoemaker y los meteoritos

Este fue el temible impacto que se pudo apreciar desde la tierra con telescopios no muy grandes.

APOCALIPSIS DE SAN JUAN (SAGRADA BÍBLIA. EVANGELIOS)

 

12 Vi, asimismo, cómo abrió el sexto sello; y al punto se sintió un gran terremoto , y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se volvió bermeja como la sangre. 

13 Y LAS ESTRELLAS CAYERON DEL CIELO SOBRE LA TIERRA a la manera que una higuera sacudida de un recio viento deja caer sus brevas.

14 Y el cielo desapareció  como un libro que es arrollado y todos los montes y las islas fueron movidos de sus lugares.

En esos tres versículos la cosa está clara sin pensar mucho, todo lo demás que viene antes y después es verso, pero eso es prosa y seria acorde con los conocimientos que tenemos actualmente y que no se conocían hace 2000 años.

Para esta pobre gente, las estrellas podían caer, porque en las noches (sin luz y sin contaminación lumínica) los meteoritos al caer se asimilaban a estrellas que se despegaban de la bóveda celeste.

Que conocían los terremotos es un hecho (Por el del Vesubio que había sido hacía poco y había sepultado a Herculano y Pompeya), estos conocimientos habrían corrido como la pólvora en todos los territorios romanos y que forma más elegante y clara que representar la cólera de Dios así.

Que hubiera caído un gran meteorito por entonces no lo sé, pero es bastante probable que los sabios hubieran conocido algo semejante.

Que al producirse  una caída de un meteorito se producen los fenómenos de oscurecimiento del sol, por la cantidad de arena del choque y un enrojecimiento de la luna es la pura verdad y que el cielo desaparece tanto de día como de noche por espacio de muchos meses es algo que se ha podido comprobar en Sibería en 1910.

Que se mueve todo del impacto muy superior a bombas atómicas es algo evidente y que se produce una subida de temperatura de grados y una caída secundaria de fragmentos lo que obligaría a la gente a refugiarse en cavernas también es compatible con la realidad.

Lo que es evidente desde hace unas decenas de años es que el fenómeno del choque de un gran meteorito contra la tierra no solo es una posibilidad en un futuro no tan lejano, sino que tiene una probabilidad bastante alta.

El astrónomo Shoemaker lo estuvo prediciendo desde los años 60 y, finalmente, un terrorífico evento de choque de un meteorito con un planeta (en este caso Júpiter) se produje en el año 1993. Voy a reproducir lo que se dijo del choque.

“Descubierto por Eugene Shoemaker (brillante geólogo y astrónomo y su mujer y su discípulo) y David Levy, fue encontrado en la noche del 24 de marzo de 1993 en una fotografía tomada con la Cámara de Schmidt del Observatorio Palomar en California (EUA), convirtiéndose en el primer cometa observado girando alrededor de un planeta en lugar del Sol, algo bastante inusual.1​ En julio de 1992 la órbita del SL9 pasó junto al límite de Roche de Júpiter y las fuerzas de mareapresionaron hasta destrozar al cometa, que posteriormente fue observado como una serie de fragmentos de hasta 2 km de diámetro, los cuales terminaron chocando con el hemisferio sur de Júpiter entre los días 16 y 22 de julio de 1994 a una velocidad de aproximadamente 6·104 m/s (60 km/s). Cada choque generó una cicatriz, esto es, una mancha oscura, cada una de las cuales fue más visible que la Gran Mancha Roja y se mantuvieron allí durante varios meses, incluso hasta la llegada de la misión espacial Galileo.”

Impactos

Los estudios orbitales del cometa recién descubierto revelaron rápidamente que a diferencia de todos los otros cometas hallados previamente, el SL9 estaba girando alrededor de Júpiter, y no alrededor del Sol. Su órbita alrededor del planeta era demasiado estrecha e inestable, con un período orbital de aproximadamente 2 años, un perihelio de escasas 0.33 ua (49 Gm) y una excentricidad de e = 0.9986.1

Rastreando hacia atrás el movimiento orbital del cometa, se halló que había estado girando alrededor de Júpiter durante algún tiempo, donde lo más probable es que hubiese sido capturado desde una órbita solar a principios de los años 1970, aunque bien pudo haber ocurrido mucho antes, a mediados de los años 1960.8​ Mediante análisis más exhaustivos de imágenes realizadas antes del 24 de marzo (método precovery), algunos observadores hallaron también al cometa, incluyendo a Kin Endate mediante una fotografía del 15 de marzo; Satoru Otomo con una del 17 de marzo y el equipo dirigido por Eleanor Helin con imágenes del 19 de marzo.6​ El SL9 ha sido hallado también en imágenes anteriores a marzo de 1993. Antes de que el cometa fuera capturado por Júpiter, probablemente era un cometa de corto período con un afelio en la órbita de Júpiter, y un perihelio en el interior del cinturón de asteroides.

El volumen de espacio para que pueda decirse que un objeto estuvo en la órbita de un planeta está definido por la esfera de Hill del mismo. Una vez el cometa se acercó a Júpiter entre mediados de los años 1960 y principios de los años 1970, pasó a estar cerca de su afelio y se encontró con la esfera de Hill de Júpiter; cuando sucedió esto, la gravedad del planeta tiró del cometa hacia sí mismo, atrayéndolo. Debido a que el movimiento del cometa era muy pequeño respecto al del planeta, el Shoemaker Levy 9 se precipitó hacia la atmósfera de Júpiter en un movimiento casi rectilíneo, lo que hizo que terminara en órbita alrededor del núcleo del planeta con una excentricidad bastante alta, es decir, con una curvatura bastante pequeña.9

Aparentemente, el Shoemaker Levy 9 había pasado especialmente cerca de Júpiter el 7 de julio de 1992, a solo 40 000 km por encima de las nubes del planeta, mucho más cerca que Metis y a una distancia pequeña comparada con el radio de 70 000 km de Júpiter, y dentro del límite de Roche del planeta dentro del cual la fuerza de marea es lo bastante fuerte para fragmentar cualquier cuerpo que se mantenga unido únicamente por su propia gravedad.9​ Si bien el cometa había tenido acercamientos próximos a Júpiter anteriormente, el encuentro del 7 de julio parecía ser el más cercano, y se piensa que la partición del cometa ocurrió en ese momento. Cada uno de los pedazos a los cuales el cometa había sido reducido fue nombrado con una letra del alfabeto, desde «fragmento A» hasta «fragmento W», una práctica establecida para el momento de hallar cometas fraccionados.10

Imagen de los fragmentos del SL9 tomada por el telescopio espacial Hubble el 17 de mayo de 1994. En la esquina superior izquierda, el fragmento A; en la inferior derecha, el fragmento W.

En la imagen tomada por el telescopio espacial Hubble en el verano boreal de 1994 se distinguen cuatro trozos apenas separados 1000 km. Los fragmentos están dispersos a lo largo de 160 000 km, cada uno de ellos brilla al ser iluminado por la luz solar y están rodeados de polvo. Los astrónomos los describieron como un collar de perlas,1112​ de la misma manera, los impactos envolverían a Júpiter como un collar.1112

Para los astrónomos fue aún más emocionante cuando se rastreó hacia el futuro la órbita de los pedazos que quedaban del cometa, ya que se consideraba probable que podrían pasar a 45 000 km del centro de Júpiter, una distancia aún menor que el radio del planeta, es decir, que en un lapso de cinco días aproximadamente, los fragmentos terminarían atravesando la atmósfera del planeta, todo ello en julio de 1994.9​ Para conocer los posibles efectos del impacto se hizo primordial determinar la masa de los fragmentos, así como la velocidad que alcanzarían al momento de chocar con el planeta. Según las observaciones del Hubble los once fragmentos mayores tenían tamaños entre 2,5 y 4,3 km de diámetro. La energía del impacto es proporcional a la masa del fragmento y por tanto es proporcional al cubo de su diámetro.

El descubrir la posibilidad de impacto entre el cometa y Júpiter causó una gran excitación en la comunidad astronómica, debido a que nunca antes había sido observado el encuentro de dos cuerpos de esa magnitud en el sistema solar, lo que generó que se estudiara con gran precisión la órbita que los fragmentos tendrían y se logró afirmar con total certeza que terminarían chocando con el planeta. Así, el SL9 brindaría a los astrónomos una oportunidad única de buscar en el interior de la atmósfera de Júpiter, pues se esperaba que las colisiones causaran erupciones de material de las capas que normalmente están ocultas bajo las nubes.13

Los expertos estimaron que el tamaño de los restos visibles del Shoemaker Levy 9 abarcaban un rango desde unos pocos cientos de metros hasta un par de kilómetros, lo que sugiere que el cometa original pudo haber tenido un núcleo de hasta 5 km, un poco más grande que el cometa Hyakutake, que se hizo muy brillante al pasar cerca de la Tierra en 1996.14​ Uno de los grandes debates antes del impacto es si los efectos de éstos serían visibles desde la Tierra, o si, por ejemplo, se desintegrarían como meteoroides gigantes.15​ Otros efectos sugeridos incluyen que los impactos generarían ondas sísmicas que se propagarían por todo el planeta, un aumento en la cantidad de niebla en la estratósfera debido al polvo, y un incremento en la masa del sistema de anillos. No obstante, debido a que las colisiones serían algo novedoso, los astrónomos prefirieron mantenerse cautelosos al respecto.

Se iban produciendo y el brillo fue superior a la mancha roja. Se calculo que cada impacto era como millones de bombas atómica y que si se hubiesen estrellado contra el planeta tierra se hubiera producido, con gran probabilidad, la pérdida de toda la vida superior quedando relegada al nivel de insectos y bacterias (SI ACASO)

Eugene Shoemaker.jpg

 

Eugene Shoemaker.

 

 

 

 

Vídeo

Algunas otras fotos de los descubrimientos de este gran geólogo y astrónomo.

Biografía[editar]

Cráter Barringer (inglés: “Meteor Crater“), Flagstaff, Arizona.

Vista del impacto del cometa Shoemaker-Levy 9 sobre Júpiter en julio de 2009 (Telescopio infrarrojo de la NASA en Mauna KeaHawaii)

Shoemaker nació en Los ÁngelesCalifornia, hijo de Muriel May (de soltera Scott), maestra, y de George Estel Shoemaker, dedicado a la agricultura, los negocios, la enseñanza y a las imágenes animadas.12​ Sus padres eran de Nebraska.

En su doctorado en ciencias físicas en la Universidad de Princeton de 1960 (tras reanudar su interrumpida carrera académica)3​ el Dr. Shoemaker demostró que el cráter Barringer en Arizona se produjo por el impacto de un meteorito. Shoemaker adelantó la idea de que los cambios geológicos súbitos pueden deberse a los asteroides y que estos son fenómenos comunes en períodos de tiempo a escala geológica. Previamente se creía que todos los cráteres, incluso los de la Luna eran el remanente de volcanes extintos.

Shoemaker pensó esto después de inspeccionar los cráteres creados por las pruebas de la bomba atómica en Nevada Test Site y Yuca Flats, donde detectó la formación de un anillo de material arrojado por la explosión. En ambos casos aparecía (coesita), es decir cuarzo sometido a una intensa presión.

El Dr. Shoemaker abrió el campo de la astrogeología fundando el Programa de Investigación Astrogeológica del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) en 1961. Fue su primer director. Estaba claramente involucrado en el programa Ranger, que mostró que la Luna estaba repleta de cráteres de impacto de todos los tamaños. El Dr. Shoemaker también participaba en el entrenamiento de los astronautas estadounidenses del programa Apolo. Fue designado como el primer científico para caminar por la Luna, pero no pudo al detectársele una enfermedad de su glándula suprarrenal.

En 1969, en Caltech empezó una búsqueda sistemática de asteroides que cruzan la órbita de la Tierra. Se produjo el descubrimiento de varias familias de tales asteroides incluidos los asteroides Apolo.

En 1992, Shoemaker recibió la Medalla Nacional de Ciencia de los Estados Unidos. En 1993, codescubrió el cometa Shoemaker-Levy 9, que fue objeto de la primera observación del impacto de un cometa con un planeta.

El Dr. Shoemaker pereció en una accidente de automóvil en Alice SpringsAustralia en 1997. Algunas de sus cenizas fueron llevadas a la Luna por la sonda espacial Lunar Prospector. Hasta la fecha es la única persona cuyas cenizas han sido esparcidas en la Luna.4

Reconocimientos[editar]

 

VOLVIENDO AL TEMA. ¿SON POSIBLES LAS PROFECÍAS DE SAN JUAN EN UN FUTURO PRÓXIMO?. NUNCA SE SABE, PERO ES BASTANTE MÁS PROBABLE DE LO QUE PENSÁBAMOS HASTA AHORA. LO MEJOR ES ESTAR SIEMPRE PREPARADOS PARA MORIR PUESTO QUE ESO ES LO ÚNICO CIERTO DESDE QUE NACEMOS.

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