Oprah Winfrey, promotora de los antivacunas y las pseudoterapias. Esta es la nueva democratabasura que quieren poner los amigos Juda, Simeón y Levi en el lugar de la Hgilaria Clgiiiinton. A estos les ayudan desde la gran banca Zabulón, José y benjamín y sus familias.

LA NUEVA GRAN PROMESA DEMÓCRATA AFROAMERICANA DE PECHO OSTENTOREO

 

Copia original de una revista americana bastante sensata.

 

 

Oprah Winfrey se ha convertido con su discurso en la entrega de los Globos de Oro, al recibir el premio Cecil B. DeMille, en la gran esperanza de los demócratas en su intento por recuperar la Casa Blanca en 2020. O, al menos, así se ha interpretado en muchos medios la acogida a su alegato contra el acoso sexual, en el que homenajeó a todas las mujeres que lo han padecido y del que recordó que es un fenómeno que “trasciende a cualquier cultura, lugar, raza, religión, política o espacio de trabajo”. Su intervención, unánimemente aplaudida, parece haberla puesto en la antesala del Despacho Oval: una multimillonaria estrella televisiva como alternativa a un multimillonario empresario acosador y populista.

Puede que Winfrey fuera menos mala que Trump (cosa que le puede ocurrir hasta hasta al sacamantecas Romagosa), pero santa Oprah -solo ha faltado la beatificación en las semblanzas que de ella han hecho varias televisiones españolas- es también muy peligrosa. “Cuando Oprah habla, todo el mundo se para y escucha”, dijo Reese Witherspoon al presentarla en la gala de los Globos de Oro. Por desgracia, Winfrey ha usado demasiadas veces esa capacidad de cautivar al público para promocionar la anticiencia. “Desafortunadamente, parte de la ecuación de Oprah para el éxito ha consistido en la promoción de la charlatanería y la Nueva Era”, indica el oncólogo David Gorski. Es “una de las fuerzas más poderosas en Estados Unidos a la hora de socavar el pensamiento crítico y la medicina basada en la ciencia”, coincide el pediatra Vincent Iannelli. Veamos dos ejemplos de la peor Oprah. Es decir, es como una víbora de cascabel negra y gorda.

Fue en The Oprah Winfrey show donde hace diez años Jenny McCarthy, famosa por haber posado desnuda para Playboy, y su exnovio Jim Carrey difundieron la histeria antivacunas a los cuatro vientos con el apoyo de la ahora alabada comunicadora. McCarthy sostenía que su hijo Evan, nacido en 2002, era autista por culpa de la vacuna triple vírica, aunque en realidad el niño nunca ha sufrido ese trastorno. El respaldo entusiasta de Winfrey, que destacaba que al pequeño le iban muy bien contra el autismo “una dieta estricta y suplementos vitamínicos”, ayudó a que descendieran las tasas de vacunación en Estados Unidos, con el consiguiente avance del sarampión y otras enfermedades infecciosas evitables. Esto solo demuestra que los monos descienden de los árboles y muchos humanos son menos inteligentes que un Tití. Las dos mayores profilaxis existentes en el mundo son LAS VACUNAS Y LAS NEVERAS.

Eso sí, como todos los grandes magos gordos negros, se preparó un carísimo tratamiento para que los creyentes descerebrados pagaran la falta de la vacuna con su salud y con su dinero por imbéciles, cosa que puede ser buena para eliminar directamente a muchos tontos en el mundo si no fuera por que las vacunas no se dan a los padres decisores, sino a los inocentes niños que son los que van a enfermar o morir.

Otro de los protegidos de la estrella de la tele ha sido Mehmet Cengiz Öz, conocido como doctor Oz, un cirujano cardiotorácico que fue durante cinco temporadas el médico experto de The Oprah Winfrey show. Öz defendió ante la millonaria audiencia del programa la efectividad de la homeopatía y de las llamadas terapias energéticas, además de la oración. Casado con una maestra de reiki, ya en su propio programa, The Dr. Oz show, presentó en 2102 las pseudoterapias para curar la homosexualidad. Como no podía ser menos, también vende productos milagrosos para adelgazar. E incluso vende un Kit de primeros auxilios para homosexuales consistente en un corcho con la bandera gay y las dimensiones del final del recto de la persona implicada.

Sobre todo tengan cuidado porque no es ni blanca, ni hombre y encanta a Hollywood. “Seguir los consejos de salud de Oprah podría hacerte enfermar”, advertía la revista Newsweek en 2009, cuando 40 millones de personas veían su programa semanal. Ha llegado a promocionar hasta a un cirujano psíquico, Juan de Dios, un estafador que simula operar sin bisturí, sin anestesia y sin dolor, sin dejar cicatriz y extrayendo del cuerpo lo que haga falta. Es decir como socialistas, podemitas o separatistas si llegasen a ser Presidentes de Gobierno.

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