SE REALIZA EL TRASPORTE DE SIGENA. POR FIN OTRO ROBO DE CATALUÑA REVERTIDO. OTRO ABUSO, OTRA CANALLADA ELIMINADA.

Técnicos de Aragón entran al Museo de Lleida para recoger los bienes de Sijena

A las tres y media de la madrugada, técnicos de Aragón, custodiados por las dotaciones de más de una decena de vehículos de la Guardia Civil, han llegado al Museo de Lleida para comenzar los trabajos de devolución de los bienes del Monasterio de Sijena a Aragón.  El jefe de los mossos impidió al alcalde de la ciudad, el socialista Àngel Ros, que accediera al interior. Tampoco pudo entrar el director general de patrimonio de la Generalitat. Sobre la una de la madrugada, después de mostrar su DNI, una decena de técnicos del centro ingresaron para reunirse con su director, que ya estaba dentro. Con la llegada de las primeras luces del día se han producido altercados entre Mossos d’Esquadra y grupos de personas contrarias a la devolución, la mayoría llegadas tras una convocatoria de independentistas.

Los trabajos de devolución de las 44 obras de arte de Sijena recogidas esta madrugada se ha colado en la campaña electoral catalana y ha obligado a todos los candidatos y partidos a pronunciarse, incluso de forma contradictoria a como lo han hecho sus homólogos estatales. El sector separatista achaca la premura en el traslado a la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Sin embargo, los trabajos de esta madrugada se hacen en cumplimiento de la sentencia que en 2015 condenó a la Generalitat a devolver a Aragón las piezas, ratificada el pasado 30 de noviembre por la Audiencia de Huesca. Este lunes finalizaba el plazo otorgado por un juzgado oscense para hacer efectiva la entrega. Estas dos posturas estaban esta madrugada representadas en las personas que se han acercado al museo.

Los responsables del centro de arte pensaban que los técnicos de Aragón se presentarían a partir de las ocho de la mañana, cuando el museo abriera sus puertas. De hecho, al filo de la pasada medianoche, los mossos habían acordonado la zona y desalojado a los vecinos y a los medios de comunicación que se habían dado cita a las puertas del museo. Pero la comitiva policial fue vista alrededor de las dos de la madrugada en uno de los peajes de la autopista de Aragón y, al cabo de una hora y media, varios vehículos con los técnicos y trabajadores de la empresa contratada para hacer el traslado de las piezas aparcaban junto al museo.

La actividad en el interior era frenética en las primeras horas. Las luces encendidas permiten ver el movimiento de guardias civiles y técnicos de la empresa Queroche y la matriz de su grupo, la firma Feltrero, la misma que se ocupó del traslado en julio de 2016, cuando se entregaron las 51 piezas depositadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

A las 4.13 un enorme camión bajó hasta la entrada de las exposiciones temporales del museo y se situó delante de la puerta de acceso. A continuación, una decena de operarios ha comenzado a bajar todo el material necesario para embalar las obras para un viaje seguro. Al final comenzaron a descargar las cajas de madera en las que viajarán las obras. La operación terminó a las 4.40. Luego ha empezado el trabajo del listado y catalogación de las piezas que han de viajar a Sijena. La operación está prevista que dure unas siete u ocho horas.

Las piezas que viajarán este lunes a Sijena son las 44 que la Generalitat depositó en el Museo de Lleida y que había comprado a las monjas sanjuanistas de Sijena por 10 millones de pesetas (unos 60.000 euros) el 21 de abril de 1983.  Del conjunto, las piezas más destacadas son las tres cajas mortuorias, sepulcros de madera policromada del siglo XV. También los cuatro relieves de alabastro expuestos en el Museo de Lleida. El resto permanece en el almacén: son 6 tablas de retablo y 21 pinturas que representan temas religiosos además de 9 fragmentos más de altorrelieves de alabastro muy deteriorados por el incendio de 1936.

Un total de 97 obras habían llegado a Cataluña en 1970, cuando las monjas Sanjuanistas de Sijena se trasladaron a Valldoreix (Barcelona), ya que el monasterio oscense que las había acogido ya no reunía condiciones para vivir. Tras las compraventas, el Gobierno regional depositó las obras que llevaron consigo en varios centros catalanes: 44 en el Museo de Lleida y 53 en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

El 21 de abril de 1983 la Generalitat compró por 10 millones de pesetas las 44 de Lleida que desde 1999 forman parte del patrimonio catalán. Una segunda venta se formalizó el 17 de diciembre de 1992, en concreto 12 objetos por un valor de 25 millones de pesetas (150.000 euros aproximadamente). Ese mismo día se pactó la compra de otros 41 objetos por un total de 14,855 millones pesetas (80.000 euros).

Ya desde el inicio del litigio, los jueces aseguraron que las ventas eran nulas porque no se había informado de las mismas. La sentencia fue recurrida por Cataluña, pero la Audiencia Provincial de Huesca no le ha dado la razón y se reafirma en que las ventas no fueron correctas y los objetos han de volver. En julio de 2016 se devolvieron los 51 objetos conservados en el MNAC y ahora está pendiente el regreso de las otras 44 que restan en el Museo de Lleida. La partida que quedaba sale ya de vuelta hacia Aragón.

Las obras tienen la consideración de bienes de interés cultural (BIC), subraya la sentencia, pero no por su incorporación al Museo Nacional de Arte de Cataluña o al de Lleida, sino porque en 1923 el monasterio de Sijena fue declarado monumento nacional.

Amenazas a los aragoneses

El director de los Servicios Territoriales de Cultura de la Generalitat en Lleida, Josep Borrell, ha advertido este lunes de que la operación policial para trasladar 44 obras de Sijena desde el Museu de Lleida puede perjudicar a los aragoneses que viven en la franja y reciben asistencia sanitaria en la capital del Segrià.

“Puede ser que a la gente de Aragón les pase factura, porque hay servicios que presta Catalunya a los aragoneses de forma desinteresada y generosa y que se paga, como el servicio sanitario, pero podría ser que nos lo repensáramos”, ha afirmado a las puertas del museo, mientras técnicos embalan las piezas de arte para su traslado.

La organización juvenil de la izquierda independentista Arran, vinculada a la CUP, ha convocado a “hacer un café” ante el Museo de Lleida este lunes a las 07.30 horas, el mismo día que termina el plazo para que se trasladen las 44 obras de Sijena que permanecen en este museo. Poco después se han producido los primeros incidentes con la policía.

El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, ha pedido este lunes que la “humillación” que cree que supone el traslado de las 44 piezas de arte del Monasterio de Sijena que se encuentran en el Museu de Lleida a Aragón sirva de advertencia sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

“Este intento de humillarnos que hoy están ejecutando, que sirva de lección de lo que puede llegar a pasar si esta gente acaba gobernando el país”, ha indicado en declaraciones a los medios desde las inmediaciones del museo leridano.

El propio Carles Puigdemont, el expresidente de la Generalitat huido de la justicia, ha dicho por Twitter que los trabajos de retorno de las obras a su emplazamiento original se han hecho “con nocturnidad” y que constituyen “un golpe de Estado para expoliar Cataluña con absoluta impunidad”.

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