¿Por qué salió Banco Sabadell de Cataluña?

¿Por qué salió Banco Sabadell de Cataluña?
El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu. Es político y no dice toda la verdad. Pero casi la dice toda.

 

Banco Sabadell ha dado a conocer los motivos concretos por los cuales decidió el traslado de la sede social y fiscal a Alicante. Según el director general de Banco Sabadell, Miguel Montes, el traslado se produjo atendiendo a cuestiones comerciales y evitar una situación de inseguridad jurídica.

En los hechos relevantes comunicados a la CNMV, tan sólo se da cuenta del cambio de sede social a la Avenida Óscar Esplá nº 37 de Alicante. Montes afirma que no hay motivos institucionales detrás de esta decisión, por lo que no hubo presiones del Gobierno de Mariano Rajoy para que sacara su sede de Cataluña, sino que lo hizo atendiendo a cuestiones comerciales y para evitar una situación de inseguridad jurídica que pudiese afectar a su actividad. Esa es la verdadera razón, si se quedan en Catalufonia separatista se van de la Unión Europea y dejan de ser Banco o quiebran.

“No tenemos mucho más que decir que esperar que las cosas se reduzcan a una normalidad y pase este episodio que a nosotros no nos gusta y lamentamos”, ha deseado el director del Sabadell, quien ha impartido una conferencia sobre la ubicuidad de la nueva banca en Santander en la que ha contestado a preguntas de los asistentes.

Montes ha explicado que el Sabadell ya se había preparado para una situación como la que ha ocurrido en Cataluña porque de lo contrario no habría sido “diligente” ni “prudente” por su parte, y además ha dicho que, en el momento de producirse, ya sabían dónde tenían que situar su sede.

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Sabadell: “Estamos muy contentos” con el cambio de sede

El director general ha considerado que la decisión del Banco Sabadell de trasladar su sede tuvo una repercusión, ya que sucedió antes que otros movimientos y, en su opinión, esto “puede haber tenido un impacto en la posición de determinadas visiones”.

El responsable del banco ha destacado que desde el Sabadell están “muy contentos” con el nuevo emplazamiento de la sede, ya que Alicante es la segunda provincia española en términos de empleados, de capacidad operativa, con más accionistas y donde más cuota de penetración tienen.

“Los gentilicios no nos hacen justicia porque somos más alicantinos que otras cosas, me resisto a decir que no somos un banco catalán”, ha explicado Montes, quien ha añadido que “lo que sí está claro” es que su entidad es “un banco español” y que “no tiene una opinión sobre la situación política”.

COMENTARIO.–No dicen que no van a volver a Cataluña en muchos, muchos años porque tienen un miedo atroz al separatismo catalán. También tienen miedo al memismo de la clase política española, pero esperan todavía alguna reacción, si no se irán a París o a Berlin.
Abrí una cuenta en el Sabadell hace un año porque es el banco más próximo a mi casa una vez que cerraron el Popular al que se podía bajar en zapatillas pues estaba lado con lado a mi casa. Les pregunté, lo primero, ¿sobre su pensamiento si se producía el separatismo catalán, y me dijo la inteligente empleada que se irían de Cataluña como ya habían dicho. Es decir que esto estaba  previsto desde hacía tres  años por los menos.  Lo peor que pudo hacer Carlitos 5 millones es amagar y no dar, ya todas las grandes empresas se quedaron con la copla en 2014 y fueron preparándose.
Lo que más deseo es que se sigan yendo empresas de Cataluña y vuelvan a España y que con ellas vuelva población española que está siendo maltratada en Cataluña y que estos miserables catalufones se queden con dos millones de población y con cuatro masías repartidas por el campo que es lo que se merecen.
Siempre recuerdo que mi bisabuelo tenía 50 trabajadores en una fábrica de paños en Brihuega y fue propiedad de los Gordo desde diez generaciones atrás que vinieron de Zamora sobre 1560. De pronto presionaron los señoritos catalanes siempre supremacistas a alguno de los nefastos Alfonsos y los paños se fueron a las nuevas hilaturas de  Sabadell y Manresa. Así que ahora puede volver una fábrica de camisas a Brihuega que buena falta le hace. Fue una canallada que nos hizo pagar los tejidos a los españoles al doble de sus valor para proteger a estos miserables catalufones en sus derechos, puesto que si hubiese existido libre mercado se hubiera comprado a Londres y Holanda a mitad de precio que se hacían en Cataluña (Cataluña siempre nos ha robado a los españoles). Así lo hizo mi tío abuelo doble  Julían Gordo Centenera una vez que cerraron la fábrica y estableció el Corte Inglés en la Puerta del Sol sobre 1912 (con unos tejidos y unos cortes de los que provenían el nombre). Todo esto se puede consultar en la hemeroteca de ABC. Luego se la vendió a Cesar Rodriguez y a Pepín Fernandez que antes había trabajado en El Capricho de La Habana. En fin perdonen por el rollo. Bueno, no, les pongo un poco más:

UN BRIHUEGO EL CREADOR DE EL CORTE INGLÉS

En la Biblioteca de la Casa de Guadalajara en Madrid se encuentra un documento relacionado con Brihuega y la historia de El Corte Inglés, donde se exponen los verdaderos orígenes de la mayor empresa comercial de nuestro país. Habrá a quien no le interese reconocer esta realidad, pero los hechos y la historia es la que es y no la que otros creen o quieren que sea.

En el año 1935 existía en Madrid un edificio que lindaba con el número 28 de la calle de Precdos, el 2 de la de Rompelanzas y el 37 de la del Carmen; y en él, en la planta baja, una pequeña sastrería denominada El Corte Inglés. Tanto el edificio como la  sastrería eran propiedad de Julián Gordo Centenera, nacido en Brihuega en 1878.

Nuestro paisano era hijo del secretario judicial de Cifuentes, Cipriano Gordo Pérez, y desde los once años había tomado oficio como sastre en Madrid, al lado de un tío suyo, que también tenía negocio en Segovia. A principios de siglo, Julián Gordo abrió la sastrería El Corte Inglés en la calle de Rompelanzas y pronto (en 1905 ya se publican anuncios de El Corte Inglés en el diario ABC) utilizó como reclamo publicitario el ser la única tienda de la capital que daba a tres calles. El establecimiento, que tenía 146 metros cuadrados y adquirió prestigio y fama, estaba especializado en la confección de trajes, “novedades para caballeros”, ropa de niños, abrigos, gabanes, gabardinas y “macfarlanes” (gabán con esclavina y sin mangas, debe su nombre a Mac Farlane, su creador) para cazadores al estilo británico, razón por la que debió adoptar en sus orígenes la denominación de El Corte Inglés. Su clientela era de posibilidad económica media y media alta, u entre quienes solían acudir a aquella tienda figuraban algunos  prestigiosos políticos, como Niceto Alcalá Zamora, quien, tras su nombramiento como presidente de la República, en 1931, Gordo Centenera acudirá, como excepción, a tomar medidas para la confección de sus trajes a su domicilio particular.

Dos veces en los años 20 se quemó el negocio, pero se rehízo ambas veces.

El negocio le fue bien a Julián Gordo, quien en 1930 adquirió en propiedad, por 210.000 pesetas, el inmueble y el conjunto de la finca en que se alojaba la sastrería a su hasta entonces propietario, un médico llamado Aurelio Mario Muñoz, quien había heredado el edificio de su tía Carmen Muñoz Pérez. Nuestro paisano lo venderá, al cabo de cinco años, a José Fernández Rodríguez por 275.000 pesetas; la operación se firmó el 23 de diciembre de 1935, el mismo día en que Pepín Fernández, en representación de César Rodríguez, tomó en traspaso El Corte Inglés, pero la compra del edificio y de su solar no se registró hasta el 25 de enero siguiente. Julián Gordo tenía entonces 58 años, estaba casado en segundas nupcias con Luzdivina Pía Cuervo Cristóbal, maestra que nunca ejerció e hija de Pío Cuervo Valledor, un popular y buen maestro de Tineo (Asturias).

El matrimonio tenía 7 hijos, dos de ellos varones y ninguno en disposición de continuar con el negocio familiar: el mayor era profesor mercantil y nunca mostró especial interés por la sastrería, y el pequeño, Augusto, acababa de terminar el bachillerato y se preparaba para cursar Derecho, sin sospechar que la inminente guerra civil, que se declararía el 18 de julio siguiente, le truncará sus proyectos universitarios, como a su hermano le arrebatará la vida. Augosto terminaría como droguero en una bonita tienda en la C/ Mayor.

Julián Gordo Centenera hizo un buen negocio vendiéndole a Pepín Fernández el edificio y traspasándole a César Rodríguez la tienda. Su situación económica era ya entonces muy favorable, siendo propietario de un chalet en Ciudad Lineal y de otro en la calle de San Raimundo (barrio de Cuatro Caminos), poseía un coche inglés y disponía de chófer y cuatro empleadas de hogar; con el importe del traspaso de la tienda (150000 pesetas por el traspaso y 125000 pesetas por las existencias) adquirió en 1936 dos fincas en Madrid.

Este emprendedor brihuego falleció en la capital de España en 1957. Tras estar en la Checa condenado a muerte junto a mi padre y a otros 20 más que cayeron en una redada en 1937 de febrero a junio. Existe todo el expediente oficial en Internet poniendo el nombre y se podrán ver informaciones sangrantes como la de que “les hicieron cantar tras someterles a una “harta” de preguntas”.

Pepín Fernández, presidente de Sederías Carretas, adquirió el edificio de nuestro paisano Julián Gordo Centenera para derribarlo y levantar en su solar el primero de los grandes almacenes de Galerías Preciados, y cuando, como apoderado de César Rodríguez, toma en nombre de éste el traspaso de la sastrería, lo hace con la condición de que cuando él inicie las obras de demolición le busque otro alojamiento a la tienda. Pepín no podía imaginar entonces que estaba contribuyendo de forma decisiva, con aquella desinteresada colaboración, al nacimiento de su mayor rival empresarial y comercial, que acabará convirtiéndose en un vasto imperio comercial e industrial que en torno a 1968, le arrebatará el liderazgo de la distribución comercial en España.

César Rodríguez, con importantes negocios en Cuba (El Capricho que era un establecimiento impresionante), colocó al frente de la pequeña tienda madrileña a su sobrino Ramón Areces, quien, con su carácter bregador, ambicioso y dotes comerciales, había cosechado ya suficientes derrotas como para dejarse escapar esta nueva oportunidad. Areces va a ser, no el fundador y creador desde la nada de El Corte Inglés -como se ha dicho con obstinada reiteración-, pero sí su verdadero impulsor, implicando cada vez más a su tío (y a sus capitales) en la financción y potenciación de un proyecto empresarial que desbordará los estrechos márgenes de la pequeña tienda madrileña primera. Creo el trabajo por secciones que fue lo que innovo y modernizo de una pequeña tienda al mayor centro comercial.

Cuando Ramón Areces toma posesión de la tienda, se dirige a los siete empleados (cinco dependientes y dos botones, además de sastres y pantaloneras que trabajaban por obra) y les promete convertir aquella sastrería en la más importante de la ciudad. El tiempo le daría la razón, pero ese es ya otro capítulo de la historia.

Rafael VELASCO PEINADO es Bibliotecario Casa de Guadalajara, Madrid
 
https://gentesdebrihuega.wordpress.com/2004/12/01/un-brihuego-el-creador-de-el-corte-ingles/

 

 

One comment

  1. La gente estaba retirando ( sacando los ahorros ) sus cuentas bancarias o dándose de baja en esa entidad bancaria. Quizás, quizás no, seguro, utiliza términos técnicos para irse por la tangente y marear la perdiz, pero está claro que el motivo es ese, al menos así lo creo.

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