Al Jordi Sanchez le enseñan a hablar en español. Otros le enseñan el miembro por si lo necesita tras una foto con Puigdemont muy amigable.

 

El presidente de la separatista y antiespañola Omnium incultural: Jordi Sánchez es una persona que no acepta a nadie más que a los supremacistas catalanes como él en la cárcel. Así que todo el pabellón se dedica a cantarle una serie de canciones españolas cuando pasa.

Se tiene que refugiar en las faldas de los funcionarios de prisiones, porque como es tan antiespañol, tan malvado y tan delator de algunos presos todos están contra él y se han coaligado para darle unas cariñosas palamaditas en la espalda algún día de estos en las duchas.  Por tal motivo este ciudadano se cuenta por parte  de presos en sus chats que huele muy mal porque entre el miedo que está pasando y sus consecuencias y el temer acercarse a las duchas pues la gente se aparta de él. Aparte es tan chulo y tan prepotente como todos hemos visto que todos los presos de bien (la mayoría) lo desprecia, por lo que tiene que comer sólo, estar solo y escuchar solo todo el día las canciones españolas. Cuando pasa los presos cantan viva España por no darle tamaña ………Imagen relacionada

La próxima con sidra en la cárcel de Soto del Real durante 30 años

 

Por otro lado, tras conocerse una foto en la que se le veía tan acaramelado con Puigdemont, algunos le presentaron el miembro viril por si le era preciso en la cárcel. La verdad es que lo va a pasar muy mal y muchos españoles nos alegramos por cada día que pase pagando por sus delitos tan dañinos. todos recordamos como se reía de los Guaqrdias Civiles encima de un vehículo destrozado de la Guardia Civil. Ten cuidado Sanchez no te encuentes un día con un tío con bigote en un callejón de Meqnes porque es posible que ese día salgas hecho un varón por todo el daño y la maldad que desatastes muchos días de septiembre.

Y le dedicamos esta copla por si las cosas llegan a más, cuestión que mucho hemos de temer por su comportamiento provocador.

“Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río“. 

 

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